Es mucho lo que se ha escrito y estudiado acerca del drenaje linfático desde que en 1932 el médico danés Emil Vodder, junto con su esposa, lo desarrollara con el objetivo de tratar de ayudar al organismo a depurarse, eliminando para ello los desechos que él mismo produce.
El sistema linfático, sobre el que se basa este tipo de drenaje –de ahí su nombre–, es una pieza fundamental en el ser humano, ya que funciona como complemento al trabajo realizado por el sistema circulatorio y el inmunológico; se encarga de drenar el plasma sobrante tras los diferentes procesos celulares y, además, actúa como filtro para eliminar cierto tipo de residuos que pueden acabar perjudicando al organismo..
Cuando la contracción de los músculos, las contracciones peristálticas y las pulsaciones de ciertas arterias cercanas, no son suficientes para que el sistema linfático funcione correctamente, las manos de un buen profesional son la mejor ayuda para que la linfa pueda viajar por nuestro cuerpo sin complicaciones.