Eficacia y seguridad de la Estimulación Neuro-Refleja® Auricular en el tratamiento del dolor oncológico

Eficacia y seguridad de la Estimulación Neuro-Refleja® Auricular en el tratamiento del dolor oncológico

En el momento del diagnóstico de un cáncer, entre el 30-50% de los pacientes presentan dolor, pudiendo llegar al 70-90% en los estadíos más avanzados.Los opioides, de los cuales la morfina es el prototipo, son los fármacos más importantes en el tratamiento del dolor oncológico.

Los efectos adversos más comunes de los opiáceos son náuseas y estreñimiento. Si la dosis es elevada, depresión respiratoria, dependencia física, adicción y alteraciones hormonales.

Debido estos problemas, cada vez es más frecuente la utilización de la acupuntura como tratamiento complementario que ya ha demostrado su eficacia en numerosos estudios.

Si sufres dolor oncológico, no dudes en concertar tu cita con nuestros expertos en Estimulación Neuro-Refleja® Auricular, Ana Mª Imedio y Raúl Rubio.

La definición del dolor es compleja. La International Association of the Study of Pain lo define como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o no a una lesión tisular, o que se describe con las manifestaciones propias de tal lesión. Esta definición confiere una visión multidimensional al dolor. De esta manera, el dolor no es exclusivamente una sensación debida a la estimulación de los nociceptores, sino que también implica la existencia de un factor emocional.

En los pacientes con cáncer avanzado, el 70% de los dolores tienen su origen en la progresión de la propia enfermedad, mientras que el 30% restante se relaciona con los tratamientos y patologías asociadas.

El dolor oncológico tiene su origen en diversas causas. La invasión tumoral suele ser la causa más frecuente llegando al 70% de los casos. Seguidamente, los procedimientos quirúrgicos, así como los efectos secundarios asociados a los tratamientos como la radioterapia y quimioterapia que alcanza el 20% de los casos, y finalmente el dolor asociado a los síndromes paraneoplásicos.

El paciente oncológico puede sufrir hasta en un 59% de los casos un tipo de dolor agudo llamado dolor irruptivo. Éste, se manifiesta como una exacerbación aguda, a pesar de que el dolor de base esté controlado, que puede ser espontánea o ser motivada por un esfuerzo, movimientos o ciertos mecanismos tales como la tos, estornudos… etc. La duración de estos episodios suele ser de 15 a 30 minutos, y raramente supera los 60 minutos. Si por el contrario, la aparición del dolor no responde a una causa desencadenante, se denomina espontáneo.

El componente psicológico en el dolor oncológico es un factor de colosal importancia en este tipo de pacientes. Este dolor provoca un enorme impacto en la calidad de vida de los pacientes oncológicos debido a la disminución de su capacidad funcional y a la aparición de síntomas físicos, afectivos y emocionales.

Como consecuencia, aparecen un amplio abanico de sintomatología clínicas, como la sensación de cansancio permanente, falta de interés por el entorno y sentimientos de aislamiento, dando lugar a un deterioro en las relaciones familiares y sociales.

Se han editado numerosas guías clínicas para el manejo del dolor oncológico por diversas organizaciones. La mayoría de los autores están de acuerdo con el empleo de las distintas guías clínicas existentes para el manejo del dolor oncológico como la de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la del Agency for Health Care Policy and Research (AHCPR), o la del National Comprehensive Cancer Network (NCCN)

Actualmente, la guía clínica de la OMS es la más usada en el manejo del dolor oncológico. Los opioides, de los cuales la morfina es el prototipo, son los fármacos más importantes en el tratamiento del dolor oncológico. Los fármacos coadyuvantes son usados en el tratamiento del dolor oncológico, con el objetivo de potenciar la eficacia de los opioides, y para tratar algunos tipos específicos del dolor (dolor neuropático y óseo).

Los efectos adversos más comunes de los opiáceos son náuseas y estreñimiento.Si la dosis es elevada , depresión respiratoria, dependencia física, adicción y alteraciones hormonales entre otras. Con el tiempo, los opiáceos pueden disminuir su efectividad debido a que el organismo del paciente “se acostumbra a la mediación “y la elimina más rápidamente y las células que regulan el dolor se vuelven menos sensibles a estos fármacos. Para solventar este problema existen 2 alternativas, bien aumentar la dosis, o bien cambiar a otro opiáceo al que el paciente todavía no se haya acostumbrado.

 

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